Increíble…
Hoy me tocaba la compra de Yasmín y como había visto en la tele que en una farmacia estaba más barato, fui a esta. Lo impresionante era que ya el precio promovido era un 30% más barato de lo que lo había comprado la última vez.
Llego a la farmacia y para mi asombro estaba aún más barato. Si el precio que acostumbraba pagar, antes del destape de la colusión entre las tres cadenas de farmacias más importantes del país, era de 14.ooo pesos, ahora pagué 3.970… no lo podía creer, compré dos.
De esto se desprenden dos conclusiones. La primera es que para nosotros los consumidores podemos beneficiarnos de este escándalo que afecta algo tan delicado como es la salud de los chilenos, al poder acceder a nuestros remedios a precios mucho más convenientes. La segunda es el descaro de algunos en cobrar precios irrisorios por años, con márgenes estratosféricos.
Me parece inmoral lucrar a tal grado con la salud, porque dudo que dejen de ganar incluso con el precio que pagué hoy. Como todo en una economía de libre mercado, las farmacias también son un negocio y están en todo su derecho de cobrar lo que estimen conveniente. Pero unirse para subir los precios y dejarnos prácticamente sin alternativas para encontrar un mejor valor por lo que necesitamos, me parece sinceramente repugnante.
Peor aun, ¿qué pasa con la fiscalización?
Si Farmacias Ahumada no hubiese admitido su participación en la colusión, seguiríamos pagando un 70% más, enojándonos cada vez que saliéramos de estos recintos porque cada mes sería más difícil comprar, ignorando la real magnitud de las utilidades que estas instituciones amasaban cada año, mientras cientos de miles de chilenos debían dejar de seguir tratamientos porque simplemente no los pueden pagar.
Me siento asqueada y como en más de una ocasión he dicho, este sistema no da para más.