T – 3 días

5 03 2008

Un nuevo año, el 32 para mí. Así como en año nuevo, se vienen las reflexiones finales, los recuentos, el suplemento especial con lo que fue este año por demás INOLVIDABLE.

No quiero entrar aquí a resumir, más bien quiero establecer cuáles serán mis propuestas para los próximos 365 días.

He descubierto y estoy convencida de que ser profundamente espiritual no es particular y reservado para charango lilas, hippies o practicantes de una religión. De que alimentar el alma no se pelea con querer ciertas cosas en la vida (sino pregúntenle a Osho sobre sus ingresos, gran dato que me dieron por ahí) sin sentirse culpable por ello y que servir no es una alusión directa a la pobreza, sino a quién lo necesite… en fin, con esto aclarado en mi fuero interno, me he propuesto perseverar en ciertas cosas.

Quiero este año pensar en mí, no desde un punto de vista egocéntrico, sino de cuidarme a mí, hacerme cariño y terminar de limpiar. Ya entendí, enfatizo el sentido racional, que nadie se muere de amor ni de dolor y que es momento de bajar las defensas para realmente vivir, con lo bueno y los riesgos que implica. Dejar de apostar a ganador podría ser la frase… yo me atrevería a decir que es momento de creer que se es libre y que la vida es para uno, no una función para los demás.Luego de asimilar este gran paso hacia el abismo, hay una gran tarea por delante*.

Primero debo investigar cuáles son las creencias que han normado mi vida al momento de decidir. Por ejemplo, no soy una mujer completa porque a mi edad DEBERÍA estar casada y con hijos. FARZO, ¿pero no te jode que haya días que se pase por la cabeza?. A cuántas mujeres, esa simple frase no las ha llevado a matrimonios trizados desde la primera firma.

Digamos que no es tarea fácil, en primer lugar porque como identificar lo moldeado familiar o socialmente de lo que realmente creemos sobre ciertas cosas, si éstas han sido alimentadas, en mucho de los casos por estas creencias heredadas. Escindir, bisturí en mano lo que es verdad, lo que internamente sentimos como real, lo que nos trae paz y sacar aquello que inquieta, que hace ruido y que probablemente después… dañe. Mirar con sentido del humor y creo que especialemente sin juzgar ni castigarse. Lo vivído ya fue, no hay nada que podamos hacer para cambiarlo, pero si podemos hacer todo por no repetirlo.

Segundo, una vez hecho este trabajo que me habrá devuelto a mis profundidades más profundas, con la salvedad de que ahora estoy más curtida, habrá que sacarlas del sistema. Otra peguita.

Por último quiero poder centrarme y escucharme, percibir mi intuición, oir desde la guata (traducción simultánea: panza) lo que siento y quiero. Muchos años pasé adormecida, anestesiada y no quiero tener un accidente, una enfermedad u otra depresión para parar y revisar qué es lo que necesito para estar en paz y ser feliz (la felicidad no es una meta, es un principio y una decisión de vida).

Es curioso, me leo y me siento cuál Jimmy Swaggart en el Club 700, años posicionada en la lógica de las cosas y me doy cuenta que la vida sin corazón no tiene razón de ser. Me cuesta publicar esto porque es una faceta que nunca quise ver y menos asumir, casi como si fuese mal vista, ojo, tener corazón y ser compasivo, empático con la vida es estar mal… claramente el año que pasó no fue en vano.

Hay mucho trabajo, hay que hacer las tareas… es hora de vivir.

Feliz cumpleaños para mí. 

* Las tareas no fueron por generación espontánea, me las han dicho…








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.